sábado, 10 de octubre de 2015

Una entrada para los recién terminados (y todos los que "recién terminarán")

¡Mucho tiempo sin escribir! Y han pasado tantas cosas, que escribirlas en sólo un post puede terminar como el rosario de la aurora. Así que iremos poco a poco, que los "futuros suecos", los polacos, el estado de la línea ferroviaria polaca y los estudios dan para mucho.

Hoy en cambio quiero solidarizarme desde aquí con todos los residentes de España. Con todos, sí. Porque todos terminaréis algún día... Y entonces conoceréis lo que es el verdadero infierno: ¡el infierno burocrático!

"Anda ya, Manu, tú es que eres un exagerado de esos y te gusta agrandar las cosas para que la gente se ría"... ¡Pues no! Quiero decir, no en este caso.

¿Tan complicado es solicitar tu título de especialista una vez terminas la residencia? Pues... Bueno, si no te corre prisa, lo puedes dejar correr.
Pero si quieres moverte, y moverte rápido, quieres tener las cosas lo más pronto posible. Y lo más pronto posible entra en la categoría de "periodo de tiempo razonable" cuando la residencia la acabas en Mayo y pides tus papeles, porque lo más pronto puede ser Junio.

Me explico. Pongamos mi caso: termina la residencia un 13 de Mayo. Para haber terminado, la comisión de evaluación se debe haber reunido y haberme calificado como apto o no apto. ¿Sucede antes del 13 de Mayo? Puede ser, sí. Pero... ¿Tiene algún certificado el departamento de Docencia de ello una vez que pasa? 
"Hombre, no, para eso la comisión tiene que pasarle a la secretaria de Docencia la información de que has aprobado y terminado la residencia". ¿Dónde se encuentra la secretaria durante las evaluaciones? ¡Exacto! Si no en la misma reunión, en un cubículo prácticamente al lado del despacho y viendo pasar a todos los involucrados!
¿Entonces? Bueno, es que hay que cambiar de silla, encender el ordenador, y luego rellenar los nombres de todos los residentes uno por uno. Como si fuera su trabajo o algo parecido.

Pero vale. No pasa nada. Porque realmente la Secretaría de Docencia tan solo te puede dar un certificado provisional que (atentos) no tiene validez más que entre coleguillas y así de tranqui. Que viene siendo en toda España menos en el extranjero; lo que traducido resulta que para el resto de papeles oficiales nadie se da prisa, porque ¿quién se va a querer ir al extranjero?

Así que, una vez terminada la residencia, sólo tienes que solicitar tu título en la Sede Electrónica del Ministerio de Sanidad. Sencillo. Intuitivo, es la palabra. Casillas donde no sabes lo que hay que rellenar, documentos que piden que no sabes bien en qué consisten ni dónde se solicitan... Y una vez que crees haberlo terminado, la sensación de inseguridad es enorme. Nada te puede corroborar que vayan a recibir la información, y mucho menos que lo hayas hecho de la manera correcta. Y si contactas con el Ministerio, la respuesta es que no pueden facilitar información sobre trámites electrónicos, y quizá un poco convincente "sí sí, debería estar todo correcto" si presionas un poco.

Pero no olvidemos las fechas en las que andamos y con quiénes estamos peleando...

(Creo que mis papeles estaban dentro de esa caja)

¡Verano! Comienza Junio, y bien sabido es que en este mes de tanto calor, los funcionarios del Gobierno no pueden trabajar, así que se van todos y sólo permanecen aquellos pringados a los que, por sorteo, les ha tocado atender las llamadas telefónicas de los "pringados terrenales".
De ahí que el tiempo previsto en Mayo (que ya va haciendo calor) sea, oficialmente, un mes y medio aproximadamente; que la respuesta cuando llamas en Julio sea que a partir de Septiembre, porque en Julio y Agosto "ya se sabe"; y que la respuesta en Septiembre sea que en un mes o así, porque claro, la gente está volviendo de las vacaciones.

De manera que te ves a mediados de Septiembre comprobando que tu solicitud electrónica, hecha desde el 14 de Mayo, no ha cambiado aún de estado ("pendiente de revisión") y con nulas respuestas gubernamentales, cuando teóricamente todo lo que debe pasar sería algo así como:
1) La Secretaría de Docencia envía un listado al Ministerio de Sanidad con los nombres, DNIs y evaluaciones de los residentes.
2) El Ministerio de Sanidad manda tal listado al Ministerio de Educación.
3) El Ministerio de Educación, con dicho listado, comprueba las solicitudes electrónicas realizadas y va procediendo a la expedición de los títulos, previo pago de tasas, no lo olvidemos.

Todo esto, por supuesto, relacionado SÓLO con la obtención del título de especialista. Si queréis trabajar al extranjero, tendréis que embarcaros en las aventuras de solicitar los certificados europeos del título de Medicina y del de Especialista. Por cierto, gracias a tener que solicitar el certificado europeo del título de Medicina he podido comprobar que sigo pudiendo conectarme a la UCA; afortunadamente, ya que para ello me pedían las notas de la carrera.

"Vale Manu, gracias. Y si ahora yo tengo que solicitar mi título, ¿cómo lo hago?". Sencillo, querido compañero:
1) Entra en la Sede Electrónica -> Gestión de títulos -> Gestión de títulos universitarios -> Títulos españoles -> Ciencias de la Salud -> Concesión y expedición del título de especialista blablabla.
2) Espera sentado.
3) Si ves que las úlceras por decúbito empiezan a ser importantes, prueba a llamar por teléfono (913.27.76.81) o mandar correos electrónicos haciendo ver que te va la vida en obtener el título. Los correos pueden ser eadministracion@educacion.es, oiac@msssi.es, naric@mecd.es...
Ojo: la respuesta de estos emails puede ser tan tranquilizadora como "entendemos su situación, pero no podemos darle un trato favorable". Buena gente hay en todos lados.





domingo, 16 de agosto de 2015

Tic, tac.

Hej! Hur mår ni?


¡Cuatro semanas! Eso es justo lo que queda para el comienzo de la "primera fase" en Varsovia. 
A la espera de lo que ya me describieron como un mini-Gran Hermano (no se me quita de la cabeza la posibilidad de acudir a clase en pijama :P), llevo ya un mes estudiando sueco…
¡Y buf! Menos mal que el tema de los idiomas me gusta, porque aunque la aplicación en la que te dan de alta (Babbel) está bastante bien, llega un momento en que se hace bastante repetitivo.
Ahora, en todos los temas de vocabulario, cada tema se compone de doce puntos en donde 1) aprendes tres o cuatro palabras, 2) las deletreas, 3) las relaciones, y 4) las usas en una frase. Esto se repite tres veces en cada tema dando los doce puntos, y aprendiendo así entre 9 y 12 palabras en cada tema.
Debería ser sencillo y rápido, pero como buen pejiga que soy, en cada tema me apunto las palabras en folios donde también copio las frases y hago las derivaciones de cada palabra a el/los/un/unos (sí, en cada palabra varía su terminación según el determinante). Y claro, eso hace que todo sea muuucho más lento. ¡En cualquier momento mando los folios a la mierder y pego un acelerón!
Aun con todo, he de reconocer que cuando me enfrento a una frase en sueco, ya no se me encoge el alma por no entender nada, y parece que los progresos se van notando, lo que hace que quiera seguir aprendiendo más :D

Pero con todo lo lento que pueda sentirse a veces aprender un idioma, existe también otro "ente" al que también hay que hacer frente en esta etapa, un "ente" que en ocasiones parece que hasta las placas tectónicas pueden adelantarlo… La burocracia. Ay, señor, la burocracia.
Está claro que para trabajar fuera hay que hacer un montón de papeleo, del cual la empresa afortunadamente se encarga, pero para ello tenemos que darles unos cuantos documentos: pasaporte, tarjeta sanitaria europea, certificado de nacimiento, certificado de idoneidad, copia del título de medicina, del título de especialista, certificado de antecedentes penales…
En el fondo, no son muchos documentos, pero sí es engorroso el obtenerlos, esperando tanto que, haciendo un símil en estas fechas, se puede comparar con el tiempo que esperas por la noche para ver una estrella fugaz para lo que luego dura el fenómeno.
¿Todo este jaleo para un solo papel? Pues sí. Y así para cada uno.

¡Pero todo no acaba aquí! No se puede olvidar que es verano, y que por lo tanto las cosas de palacio no van despacio: casi no van.
Y qué mejor ejemplo de todo ello que la obtención no ya del título de especialista (que no llega hasta el año que viene porque ¿para qué expedirlo en cuanto se termina la residencia?), sino la orden para pagar las tasas para pagar el título. ¡Un papel para pagar, señores! Que nos tenían que haber comunicado en Julio, y aquí estamos todavía a la espera de recibir la orden, ¡tras tres  meses de terminar!

¡Y tampoco acaba aquí! Hay ocasiones en que las respuestas que obtienes rozan lo absurdo, y no sabes si realmente las cosas son así o han cometido un fallo y te la están colando para no tener que trabajar para resolver su error.
Esto lo he vivido pidiendo el certificado de nacimiento, del cual necesito una copia en inglés. Por ello, al pedirlo por internet, les hago saber que necesito un certificado plurilingüe, y en especificaciones detallo que lo necesito en inglés... Lo recibo en francés.
Pero cuando les mando un email para preguntarles si se trata de un fallo, su respuesta es "sólo existe una certificación internacional que aunque venga en francés, es un acuerdo tomado por todos los países, y le sirve para presentarla en cualquier país". 
Todos los países. Todos. Así de específico. Y sirve para cualquier país... Claro, hasta que te piden que lo presentes en inglés en ese país.

A saber.

La sensación que se tiene es de dar mil vueltas para sólo avanzar pequeños pasos hasta la meta. ¡Pero no importa! 


El esfuerzo merecerá la pena, y si para esperar a que pase la estrella fugaz tenemos que sentarnos y disfrutar del cielo… Eso haremos :)

Hej då!

viernes, 24 de julio de 2015

¿Por qué?


Volvemos a dar un cambio radical a este sitio que ya tenía telarañas, pero la ocasión merece la pena. Quéjate. ¿Otra vez? ¿Es que no terminas nada? Lo se. Pero es mi espacio y hago lo que quiero.

Un viaje inesperado

Desde hace poco más de una semana se puede decir con tranquilidad que en unos meses estaré saliendo de España para trabajar fuera durante un tiempo que se antoja (espero) muuuy largo. 

Pero antes de contar las aventuras que, seguro, irán saliendo de aquí, toda historia empieza con un por qué. ¿Por qué quieres irte? ¿Por qué dejas un clima tan bueno por el de Suecia, donde a las 5 de la mañana en verano el Sol está fuera, y en invierno no verás el Sol salvo si sales a tomar café en un descanso del trabajo? ¿Es por que te pagan más?

¿Por qué, zeñó, por qué?

Os costará creerlo, pero el dinero no es un motivo que me haya hecho querer moverme. Ganando lo que ganaba como residente de último año de Psiquiatría tenía más que suficiente para vivir solo, comprar lo que me diera la gana y ahorrar algo todos los meses. Así que no, no me iría del país si la única diferencia fuera ganar el doble.

Varios de los motivos, muchos, están relacionados con el trabajo en sí. Con la ausencia de trabajo. 
Desde que terminé la residencia en Mayo, me han llamado para una entrevista con el objetivo de trabajar un mes, cubriendo las vacaciones de otro médico. ¿Después de ese mes? Ninguna posibilidad.
Me di de alta en la bolsa de trabajo del S.A.S. (Servicio Andaluz de Salud), pero los que terminamos este año no estamos “oficialmente” en dicha bolsa hasta -agarraos los machos- Octubre del año que viene. Y por supuesto, se contrata “estrictamente por bolsa” (o eso dicen cuando he llamado por teléfono preguntando por emails donde mandar mi curriculum). Un sistema que cuenta con compañeros que terminaron hace un año y siguen en paro.
Pero no pasa nada, se podría decir. Existe una especie de “pre-bolsa”, donde sí que puedes figurar, y te podrían llamar… Si no hay nadie en la bolsa oficial. ¿Y quiénes están ahí, en la bolsa oficial? TODOS los médicos que terminaron hace más de un año. Vaya, que para que nos pudieran llamar tendría que darse la situación de que todos los “Psiquiatras oficiales” de Andalucía estuvieran trabajando o no hubieran contestado al teléfono cuando se les ha llamado. Pan comido.

Entonces, con paciencia todo llegaría, y tarde o temprano llamarían para trabajar… ¿Dónde? En cualquier lugar de Andalucía si quieres tener más probabilidades de que te llamen. ¿Cuánto tiempo? Un mes, cuatro, seis… ¿Y después? Ah, pues quizá se te renueve, o quizás no se pueda. ¿Vacaciones de otros? No se cubren. ¿Bajas? No se cubren. ¿Jubilaciones? No se cubren.
… Bueno, no pasa nada. Tendré que buscar trabajo fuera de Andalucía. Probemos en Murcia. Ah, que para estar en la bolsa de Murcia hay que pagar. Probemos en Extremadura; ah, que allí no depende sólo de tu expediente, sino que hacen entrevistas que van a tiro hecho. Probemos País Vasco; con todos los papeles echados y unas altas probabilidades de que llamen este verano, mi móvil no ha parado de encenderse… Pero sólo era yo comprobando si estaba bien, porque llamar no llamó nadie. Vivir el día a día sabiendo que ya has echado todos los papeles que podías echar y que sólo consiste en esperar a que llame el teléfono puede ser una odisea. Sobre todo si te gusta trabajar y ves cómo tienes 24 horas al día, 7 días a la semana para no hacer nada. “Tómatelo como unas vacaciones”, se puede decir. Pero yo no quiero vacaciones ahora mismo; yo quiero trabajar.

Entonces probaré en las privadas… Donde una charla con un amigo mío de otra especialidad me comenta que, de lo que pagan, se quedan un porcentaje importante. Entre lo que ellos se llevan por ofrecerte el sitio y por cada paciente que ves, más lo que tienes que pagar por ser autónomo, por los desplazamientos, por los seguros de responsabilidad que, no lo olvidemos, son caros porque parece ser que hay mucha gente afilando cuchillos para demandar a la mínima; si ya puede ser difícil establecer una relación terapéutica beneficiosa, imaginad lo que puede ser establecerla sabiendo que en algún momento te puede caer una denuncia por el simple hecho de sacar dinero.

No. Se ve que la privada, así, no está hecha para mí. Si en un futuro soy capaz de crear algo yo sin tener que depender tanto de otras empresas, me lanzaré a ello, pero cuando más del 50% del dinero que ganaría se iría en impuestos y demás… No.

Pues qué faena, ¿eh? Para trabajar en la pública tengo que esperar un tiempo indefinido (y, cuando llegara, sería con un contrato de tiempo muy bien definido), y para la privada aceptar unas condiciones que no son nada favorables.

En definitiva, tenemos: nula estabilidad de contrato (un mes, y luego no se sabe), nula estabilidad geográfica (hoy en Huelva, el mes que viene en Almería, luego meses de paro, después Sevilla…), condiciones poco favorables…

Os hacéis un poco la idea, ¿no?

Si muchos se quedan y tú te vas, el problema será más tuyo que generalizado
Sí, y… Sí.
Está claro que la decisión es muy personal, y el paso lo doy porque soy como soy y no soy como el resto, del mismo modo que muchos se quedan porque son como son y no son como yo. Y yo no soy mejor que ellos ni mucho menos.
Se trata de poner en una balanza lo que tienes, lo que puedes ganar y lo que puedes perder, y tomar una decisión. Y que los residentes que terminan se queden en España no es, ni mucho menos, una cuestión de falta de valor, ni de voluntad, ni nada. Se quedan porque a ellos no les sale a cuenta por los miles de motivos que sean.

Eso es algo que tengo bien claro, y no se me pasa por la cabeza pensar lo contrario. Yo no soy mejor que nadie.
Llega el momento de tomar una decisión, y de dos opciones, quedarme o irme, elijo la segunda.

Vale, entonces, resúmeme… ¿Por qué?
Sencillo: porque no me se estar quieto.
Porque tengo muchas ganas de hacer cosas, muchas ideas y mucha pasión por mi trabajo como para contemplar la posibilidad de no trabajar hasta el 2016 aun teniendo ahorros y el dinero del paro.
Porque no quiero trabajar al 75% y que me digan sutilmente que aun así estaré los 5 días de la semana pringado.
Porque no quiero tener que ver más de diez pacientes en 8 horas (y para hacer terapia en condiciones, esos números no cuadran).
Porque no quiero que se menosprecie el trabajo que tanta ilusión me hace, ni por familiares que creen saber más que yo y exigen ingresar a su pariente porque necesitan descansar un ratito, ni por otros profesionales que creen que lo que hacemos es “dar una charlita”.
Porque no quiero ver cómo la calidad de la atención se derrumba y nadie hace nada por cambiarlo, y viendo así que las ayudas que se pueden prestar son pocas porque no están repartidas entre los que la necesitan, sino entre todos los que tienen boca para pedir.
Porque allí me han dicho que me quieren en cinco días tras mandar mi curriculum (con un fin de semana de por medio), cuando aquí podría esperar sentado a que algunos con para los que he trabajado me digan que no estaría mal que me quedara.

Y con todo esto no me creo lo suficientemente importante como para quedarme e ir cambiándolo desde dentro, que quizá sería lo que debiéramos hacer.

Cuando vemos problemas siempre se dice que hay dos opciones: o ganas a tu enemigo, o te unes a él. Y llevamos años viendo cómo desde arriba no se intenta mejorar la situación, sino apretar las tuercas para ver cuánto podemos ahorrar mientras nosotros seguimos trabajando más para mantener lo mismo. Hoy por hoy, no se puede ganar al enemigo. Y yo no soy capaz de unirme a él. 

Pero está la otra opción: salir del juego. Qué gran por qué.